Uno de los errores más comunes al comprar un deshumidificador es fijarse solo en el precio o el diseño, sin comprobar si la capacidad del aparato (medida en litros que extrae al día) es suficiente para el espacio real que necesitas tratar. Un deshumidificador demasiado pequeño para la habitación estará funcionando constantemente sin llegar a bajar la humedad al nivel deseado, y uno demasiado grande es un gasto innecesario.
Qué significa la “capacidad en litros” de un deshumidificador
Los deshumidificadores se clasifican según los litros de agua que son capaces de extraer del aire en 24 horas, en condiciones estándar de laboratorio (normalmente a 30°C y 80% de humedad relativa). Los modelos domésticos habituales van desde los 10-12 litros/día hasta los 20-30 litros/día para los de mayor capacidad.
Importante: esta cifra es orientativa y se mide en condiciones de laboratorio. En la práctica, con la temperatura y humedad reales de tu casa, la extracción efectiva suele ser algo menor, por lo que conviene no ajustar al límite y dejar cierto margen.
Tabla orientativa según los m² a tratar
| Superficie a tratar | Nivel de humedad | Capacidad recomendada |
| Hasta 20 m² (un dormitorio) | Humedad moderada | 10 – 12 litros/día |
| Hasta 20 m² | Humedad alta / sótano | 12 – 16 litros/día |
| 20 – 40 m² (salón o varias habitaciones) | Humedad moderada | 16 – 20 litros/día |
| 20 – 40 m² | Humedad alta | 20 – 25 litros/día |
| Más de 40 m² (planta completa) | Humedad moderada-alta | 25 – 30 litros/día o varios aparatos |
| Sótanos, garajes o espacios muy húmedos | Humedad muy alta | 20 – 30 litros/día, priorizando modelos específicos para ese uso |
Factores que aumentan la capacidad necesaria
No basta con mirar solo los metros cuadrados; estos factores también influyen y pueden hacer que necesites un modelo de mayor capacidad de la que indicaría solo la superficie:
– Techos altos: a más volumen de aire (no solo superficie), más capacidad hace falta.
– Poca ventilación natural: interiores sin ventanas a fachada, o con ventilación cruzada limitada, acumulan más humedad.
– Uso combinado con secado de ropa: si vas a usar el deshumidificador también para secar colada en interior, conviene subir un escalón en la capacidad recomendada.
– Origen de la humedad: si además de condensación hay algo de capilaridad sin tratar, el deshumidificador tendrá más carga de trabajo constante.
– Varias estancias conectadas: si quieres tratar un salón abierto a cocina, cuenta la superficie conjunta, no solo una de las dos zonas.
¿Un aparato grande para toda la casa o varios pequeños?
Depende del uso real:
– Si el problema de humedad está concentrado en una o dos zonas concretas (un dormitorio, un sótano), suele salir más rentable un aparato de tamaño adecuado a esa zona y moverlo si hace falta a otra habitación puntualmente.
– Si el problema es generalizado en toda la vivienda, puede compensar más un modelo de mayor capacidad situado en una zona central con las puertas abiertas, o varios aparatos más pequeños repartidos si la distribución de la casa no permite que el aire circule bien entre habitaciones.
Un detalle que ahorra dinero: el humidostato integrado
La mayoría de los deshumidificadores actuales incluyen un humidostato que permite fijar el porcentaje de humedad objetivo (recomendado entre el 45% y el 55%, como vimos en el artículo sobre el nivel de humedad ideal en una vivienda). Esto evita que el aparato esté funcionando de forma continua sin necesidad, apagándose automáticamente al alcanzar el nivel marcado, lo que también reduce el consumo eléctrico.
Conclusión
Antes de comprar, mide (aunque sea de forma aproximada) los metros cuadrados de la zona que quieres tratar y ten en cuenta si el problema de humedad es moderado o elevado. Elegir una capacidad ajustada, ni por defecto ni con exceso innecesario, es la diferencia entre un deshumidificador que realmente soluciona el problema y uno que decepciona a los pocos meses de uso.