Si tienes manchas, desconchados o moho en una pared de tu casa, lo primero que necesitas saber es qué tipo de humedad la está causando, porque no todas se solucionan igual. Aplicar el tratamiento equivocado (por ejemplo, pintar sobre una humedad por capilaridad) es la razón número uno por la que la mancha vuelve a aparecer a los pocos meses.
Existen tres tipos principales de humedad en las paredes: por condensación, por capilaridad y por filtración. A continuación te explicamos cómo reconocer cada una.
Humedad por condensación
Es la más común, especialmente en pisos con poca ventilación. Aparece cuando el vapor de agua que generamos al cocinar, ducharnos o simplemente respirar se encuentra con una superficie fría (como una pared exterior o una ventana) y se convierte en gotas de agua.
Cómo identificarla:
– Suele aparecer en las esquinas superiores de las habitaciones, detrás de armarios pegados a paredes exteriores, o alrededor de las ventanas.
– Empeora notablemente en invierno, cuando hay más diferencia de temperatura entre el interior y el exterior.
– Suele venir acompañada de vaho en los cristales por las mañanas.
– Con el tiempo, deja manchas negras de moho superficial, fáciles de limpiar pero que reaparecen si no se soluciona la causa.
Humedad por capilaridad
Este tipo de humedad no viene del aire, sino del propio suelo. El agua subterránea asciende por los poros de los materiales de construcción (ladrillo, piedra, mortero) como si fuera una esponja absorbiendo agua.
Cómo identificarla:
– Aparece siempre en la **parte baja de la pared**, normalmente hasta una altura de entre 50 cm y 1,5 metros desde el suelo, nunca más arriba.
– Es más frecuente en plantas bajas, sótanos y viviendas antiguas sin barrera anti-humedad en los cimientos.
– La pintura se desconcha y aparecen manchas blanquecinas de sales minerales (llamadas eflorescencias), además de un característico olor a humedad “de sótano”.
– No mejora ventilando ni calefactando: es un problema estructural, no de ambiente.
Humedad por filtración
Se produce cuando el agua entra directamente desde el exterior a través de una grieta, una tubería en mal estado, una cubierta dañada o una junta mal sellada.
Cómo identificarla:
– La mancha tiene una forma más irregular y localizada (no ocupa toda la parte baja de la pared como la capilaridad, ni las esquinas superiores como la condensación).
– Suele coincidir con episodios de lluvia intensa, o con el uso de una tubería concreta (por ejemplo, si aparece cerca del baño de arriba).
– El agua puede gotear o dejar un cerco húmedo visible que crece con el tiempo si no se repara el origen.
– A diferencia de la condensación, no mejora ventilando, y a diferencia de la capilaridad, no se limita a la parte baja de la pared.
Comparación rápida / Resumen
– Tipo de humedad: Condensación | Dónde aparece: esquinas altas, ventanas, zonas frías |Empeora con: falta de ventilación, invierno | Se soluciona con: ventilación + deshumidificador |
– Tipo de humedad: Capilaridad | Dónde aparece: parte baja de la pared (hasta 1,5 m) | Empeora con: nada en concreto, es constante | Se soluciona con: barrera química o tratamiento estructural |
– Tipo de humedad: Filtración | Dónde aparece: zona irregular, cerca del origen del agua | Empeora con: lluvia, fugas | Se soluciona con: reparar el punto de entrada de agua |
¿Y si tengo más de un tipo a la vez?
Es habitual, sobre todo en viviendas antiguas, tener capilaridad en la parte baja y condensación en las zonas altas al mismo tiempo. En ese caso hay que tratar cada una por separado: la condensación se puede reducir tú mismo con ventilación y un deshumidificador, mientras que la capilaridad casi siempre requiere un tratamiento profesional (inyección de resinas o barrera química en la base del muro).
Conclusión
Antes de comprar cualquier producto o pintura antihumedad, dedica cinco minutos a observar dónde exactamente aparece la mancha y en qué momentos empeora. Esa simple observación te dirá con bastante seguridad de qué tipo de humedad se trata, y evitará que gastes dinero en una solución que no ataca la causa real del problema.